Cuando Asoka Alicante rescató a Ra, solo era piel, huesos y miedo.
Lo habían condenado al abandono, pero él seguía moviendo la cola.
Sobrevivió.
Volvió a confiar.
Volvió a vivir.
Pero su corazón dijo basta.
Su única opción era un medicamento: Immiticide.
Costaba 260 €.
Y Asoka pidió ayuda.
En la Asociación Leal no lo dudamos.
Sumamos nuestro granito de arena y financiamos el tratamiento.
Porque creemos en quienes luchan en primera línea. Y porque hay vidas que no se negocian.

Hoy Ra sigue luchando, gracias al esfuerzo de quienes no se rinden.
Y mientras quede un peludo que sufra, Leal seguirá apoyando a quienes están ahí para salvarlos.
HASTA QUE LA JUSTICIA MUERDA